Christian Dior: Resort Collection
By DiablesseLa mitad del año está por tocar nuestras almas y nuestros guardarropas. Está a punto de llegar esa época dónde el sol brilla más que nunca y el mar se convierte en pensamiento obligado. Ese tiempo en el que las casas de moda necesitan algo nuevo que vender en sus boutiques, pretexto al que decideron llamar Resort Collection y que Christian Dior ha presentado ya.
Una cosa hay que agradecerle a John Galliano y es el hecho de tomarse en serio cada desfile que hace para la maison, sin importar si es la grandeza de la primavera y el otoño ó si es la intimidad de una pequeña colección. Normalmente para estas pasarelas de playa y verano, las marcas tienden a hacer pocos outfits y a presentar el desfile dentro de sus tiendas o showrooms, con polaroids a la mano y pocos invitados. Sin embargo, Galliano nos brinda una buena producción, llena de glamour, ropa linda y toques prehispánicos.
Sí, esa serpiente que se observa al fondo de la pasarela es orgullosamente mexicana, es un símbolo azteca que representa al Ser Supremo y que adquiere el nombre de Quetzalcóatl. Así Dior da paso a sus exuberantes modelos, con aires de María Félix y colores explosivos, recordando que los toques de una cultura maravillosa le dan presencia al concepto de una colección. Y que no es necesario vestir a la mujer como guerrero maya para homenajear un pasado que por sí mismo ha sido encumbrado ya.
Un desfile sin tanta teatralidad y sin tanto concepto, con ropa fácil de usar y mucho sentido, ya que su único objetivo es hacer sonar la caja registradora. Telas deliciosas que unidas al corte preciso, encuentran su alma gemela en la silueta femenina, sin recargarla demasiado. Clásico Galliano, amante de la mujer sofisticada de los años 40′s y 50′s, de la fastuosidad del estilismo y de la coquetería amiga del pecado. Detalles que, sin importar el New Look establecido por Dior, hablan con voz propia de la forma y el anhelo en que una dama debiera enfrentar el paso del tiempo.
El pasado no puede seguir comparándose con el presente y mucho menos con el futuro. John Galliano no es Christian Dior, pero ha logrado mantener el legendario nombre de un arquitecto de la moda en alto. Si Dior siguiera vivo y al frente de su maison, también sería cuestionado, así que mejor disfrutemos de la belleza de un estilo y de la delicia de admirar un vestido con la capacidad de endiosar el cuerpo de quien tenga la fortuna de portarlo.
